Hola amigos, después de mucho tiempo sin escribir sobre mi triste historia, retomo estas lineas para comentarles como va la cosa a los amigos que en este foro uno encuentra. Espero que mi historia, aunque a algunos les pueda parecer patética (lamentablemente lo es), a otros les engrandezca y les abra el corazón.
Uno de los motivos que me ha animado a volver a escribirles es que las lecturas de mi tema se cuentan por miles

pero también, la triste realidad, es que he recaído
Mi esposa me abandonó a mi suerte. Fue duro decírselo, pero tuve que hacerlo, le conté todo, el porqué de mis magulladuras que no eran consecuencia de caerse por el monte sinó de palizas de los jóvenes, el porqué de mis pajitas plegables, el porque de mis positivos en alcoholemia,,, en fin. Me dijo que me abandonaba, nunca olvidaré su ultimátum:
- "Juan, tu mismo, o la pota o yo"
- "Cariño, lo siento. Vete."
Escojí, como buen cobarde que soy, la pota. Mi instinto absorbedor me volvió a destrozar la vida, perdí a mi mujer, la casa, todo. Ella no quería saber nada de mi. Incluso me dijo que por eso mis besos tenían ese sabor tan agrio ultimamente, me pegó y se fue. Estuve viviendo en un cajero automático durante dos semanas con dos mendigos más que me proveían de nectar dia si dia también de sus borracheras de Don Simon. Ahora por fin encontré piso compartido, una habitación en un piso de estudiantes que buscaban urgentemente alquilar una habitación, y corro un grave peligro de que se enteren de quien soy, pues su cara me suena de haber absorbido sus fluidos en una de tantas noches de mi malaventurado desmadre.
Tengo miedo. Si se enteran que vivo aquí me da algo. O si me los encuentro de fiesta en una de mis solitarias noches de recolecta. No se que hacer... lo tenía casi superado... estuve cinco largos meses sin hacerlo, sin volver a las andadas, pero hallándome yo con gripe y estando en el hospital en la sala de urgencias esperando mi turno, una señora soltó una bocanada a modo de cascada que me hizo perder el control en mi cerebro. No resistí más. La bestia se había creado de nuevo, volví a construirme una pajita con mi depurada y optimizada técnica, esta vez fabricada en platino y bañada en oro, era un retorno por todo lo alto y en aquellos momentos, créanme, en mi cabeza no había otra cosa.
Me siento tan mal, tan sucio, tan sólo, tan asqueroso... Mientras escribo estas lineas apuro un vaso del sobrante recolectado este fin de semana, que me lo guardé en un frasco, y le añado hielo para saborearlo mejor. No se que hacer ya, no hay soluciones en mi que valgan, necesito algo de apoyo, alguien cercano que se apiade de mi y me introduzca parte de su gran corazón. Esto es muy fuerte, supongo que habrá algún caso similar en el mundo, alguien con impulsos absorbedores similares, no puedo estar sólo en esto. En ese caso, y aunque seguro que es más dificil aun que buscar una aguja en un pajar, me gustaria crear un club para intentar solucionar nuesto problema.
Espero con ansia sus comentarios de apoyo en esta lucha contra mi problema, saludos amigos.
Fdo. Juan